Darwin

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No quiero divertirte. No soy un bufón, no soy un guía turístico, no soy un monitor de ocio y tiempo libre. No soy un gigoló, no estoy a tu servicio, no soy un mozo de carga, no soy un cajero automático ni un visitador médico. No esperes que sea brillante para impresionar a tus visitas, me encanta hacerme pasar por ateo ante los beatos y hacerme pasar por beato ante los idiotas.

No me importa el zorrón de tu hermana y no quiero que me vuelvas a hacer cenar con tu amiga Belén y el ingeniero paleto que tiene por marido. No me importan tus clases de tai chi, las newsletter de Bimba y Lola, los atardeceres de Ibiza y te he dicho quince veces que sí que he probado la hamburguesa esa de la sexta con la 56. Sabes que pienso que el sushi es el nuevo melón con jamón y el Moet Chandon es la Coca Cola de los champagnes. Y pienso estirar el meñique como venganza cada vez que me hagas beberlo. Para ponerme a tu nivel de Carrie de extrarradio.

Sé que opinas –te pega- que tu ciudad natal es vulgar, que se te queda pequeña, que la gente no está a tu altura, que tú eres más cool, que aquí no hay comida india. Por eso en cuanto llegas a Madrid cambias las sneakers buenas por las viejas y te vas a Casa Julio a decir chorradas con la bocaza llena de croquetas y una gorra que oculte tu pelo sucio –que sí, que ya sé que te lo lavas mañana, que el agua de Madrid es mejor y que tenéis el mejor pescado-.

He percibido tus esfuerzos por impresionar a tu padre y por hacer daño a tu madre, he visto tu desprecio por el arte contemporáneo por ese gesto que haces con el labio cuando ves algo que no puedes subir a Instagram –te sigo con nombre falso-, odio con todas mis fuerzas tus colaboraciones en todo tipo de eventos solidarios fraudulentos y también cuando te pones hogareña a final de mes y veo cómo se te acaba la chulería a la vez que el dinero.

Por eso cuando dices lo del libro de las madres arrepentidas y reiteras que no quieres tener hijos, yo respiro aliviado y lanzo al cielo una mirada cómplice y darwinista. Dios no da puntada sin hilo.

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