Las malas compañías

malas compañias

Tezanos tenía razón. De hecho, ha pecado de prudente. Todos nos hemos reído de sus pronósticos, pero ahora vemos que no solo eran ciertos, sino que se quedaban cortos. Toca asumir que España ha hablado y lo ha hecho de modo rotundo: ante la posibilidad de que la extrema derecha entre en el gobierno y ante el peligro real de un bloque de derecha populista, el voto del miedo se agrupa en el valor refugio que supone el PSOE, a pesar de Sánchez. O gracias a él, porque esta es otra de las sorpresas; también nos hemos reído mucho de él, de sus viernes sociales, de sus cumbres bilaterales con Torra, de las fotos de matón con sus gafas de sol en el Falcon, de las camisetas de Naranjito para sus carreras ‘fake’, de su pésima preparación en los debates, de sus ministros de folletín y de sus escasísimas luces, en general. Ha sido divertido y nos hemos reído mucho, pero resulta que Sánchez tenía razón y las luces no eran escasas, solo diletantes. España quiere esto. Lo que no querrá, por supuesto, son sus consecuencias, pero ese es otro capítulo.

La foto de Colón ha sido el germen. Ciertos voceros han llevado al PP a un precipicio y le han empujado, para culparles después de ese salto, en un giro cínico y cobarde. Nada peor que las malas influencias mediáticas. Arriola tenía razón y no existe para el PP otra manera de ganar elecciones que no dar miedo, huir de las ideas populistas, no abrazar el extremismo fanático y no movilizar a la izquierda con ideas descabelladas y macarradas de taberna. España no quiere una derecha cafre. España quiere, como mucho, una derecha tecnócrata y moderada que gestione bien. A Rajoy se le ha tachado de ‘maricomplejines’, pero se hace evidente que no hay nada mas peligroso que perder ciertos complejos que suelen servir, de modo instintivo, como escudo previo contra el ridículo. Ni si quiera el pánico al tema catalán ha resultado suficiente. Antes indultos que ‘trifachito’. Antes lo que sea -parecen querer decir- que extrema derecha. Y cuando dicen lo que sea, quieren decir lo que sea. Incluso este enorme error que es Sánchez.

Esta columna se publicó originalmente el 29 de abril de 2019 en El Norte de Castilla.

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