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A finales de los noventa todo fue excesivo y también lo fue SEMINCI. Ustedes recordarán esos cafés en Molinero -hoy Rodilla- previos a la película del Roxy -hoy Casino- y, a la salida, todos a Molina 7 -hoy The Boss-. Aquello estaba lleno de humo, -hoy vapor-, de buenos discos, de hombres tristes y mujeres interesantes, todos huyendo de algo, fundamentalmente de sus parejas -hoy ex-. En aquellas noches no era difícil encontrarse con los actores estrella de la época, de fiesta, integrados en la noche de la ciudad y llenándolo todo de glamour y encanto -hoy postureo-. La noche de Valladolid, durante SEMINCI, era un espacio mitológico donde Madrid se escondía de sí misma y esto parecían los Goya pero sin chapitas horteras ni estética de demagogia, que llegaron después. Solo cine, canallismo y bohemia -hoy politoxicomanía-.

Aquello funcionaba, al principio, porque no había móviles; luego porque no funcionaban. De este modo, la desconexión era brutal y el aislamiento en el propio ambiente metacinéfilo, total. El mundo del cine se iba de fiesta y el mundo de la fiesta se iba al cine y ahí, en el medio de ambos mundos, surgía el encanto. Dice Juan el del Colmao que fue el AVE quien mató la SEMINCI y, desde luego, algo de eso hay. Los actores se vuelven y ya no los veo en El Berlín. Pero no solo es eso, no es el AVE, es que ese ambiente, en realidad, ya no existe en ningún lugar, tampoco en Madrid. El móvil acabó con la desconexión y la desconexión con el misterio. El selfie acabó con la mentira, madre del canallita y con el morbo, su padre. Ahora los actores se ven obligados a retratarse con el primer idiota que se lo pida y así no hay quien la líe en condiciones. Los mitos crecen en la distancia y nos la hemos cargado a fuerza de hiperconectarnos. Ahora intentan oficializar la juerga, sin saber que o es oficial o es fiesta. O nos acercamos o nos divertimos. El estándar del morbo es lo oculto y hay que elegir: o nos hacemos los suecos o nos hacemos a las suecas. Estamos en la era del postcanallismo. Si lo viera Picalagartos- hoy Nieto Jurado- nos hacía una trilogía.

(Esta columna fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2019 en el suplemento especial de SEMINCI de El Norte de Castilla, dentro de la serie “El Outsider”. Disponible aquí).