PREMIO LITERATURA: Valladolid, 9-6-1995.- El escritor y periodista Francisco Umbral (d) conversa con el escritor Miguel Delibes (c) y el presidente de la Diputación, Ramiro Ruiz (i) tras recibir el Premio Provincia de Valladolid a la Trayectoria Literaria, otorgado por la Diputación de la ciudad. EFE/Agustín Cacho

El imaginario popular ha decidido que Miguel Delibes pasara a la posteridad como un gran novelista que también escribió en periódicos. La primera premisa es irrebatible: Delibes es una de las cumbres de la novela en español de todos los tiempos, solo superado en ventas y popularidad por Miguel de Cervantes y por Benito Pérez Galdós. Habría, en cambio, que matizar la segunda parte de la afirmación: el Delibes periodista no es un Delibes menor, diletante ni secundario, sino un Delibes en primer plano y a un nivel, al menos, tan importante y nítido como el Delibes novelista.

El problema, supongo, es que para Madrid -en eso hemos cambiado poco-, solo existe Madrid y todo lo que suceda más allá de sus muros es apenas una anécdota provinciana. Cosas de paletos, vaya. En mi opinión, ese desprecio que Madrid siente por las provincias -como si Madrid fuera, qué sé yo, el Vaticano- lo que denota es precisamente un provincianismo gigantesco. Poco importaba entonces que el parisino periódico Le Croix llegara a afirmar que El Norte de Castilla, bajo su dirección, fuera la publicación más independiente de la España de los años sesenta. Da igual. Si escribes en El Norte, tus textos periodísticos no podían llegar, por entonces, al gran público -a Madrid- y, por lo tanto, el público no podía reconocer lo que sí reconocían en aquello que conocían: sus novelas.

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