Nacho Cano es uno de los grandes de la música en España, un genio adelantado a su tiempo, el Mozart con el que crecimos toda una generación y que lo mismo te sorprendía con techno industrial que con ese pop ingenuo y naif que rima Madrid con perdiz y sigue como si nada, con la dignidad intacta y la misma pose de estrella. Ese es Nacho, un hombre que ha hecho siempre lo que ha querido sin epatar, quizá porque sabe que nadie epata menos que el que lo intenta desesperadamente y que nada hay más ridículo que los puños en alto subvencionados por una revolución lanar.

Nacho siempre ha ido por libre, no forma parte de ningún rebaño y ha sabido mantener su independencia para seguir siendo él mismo a pesar de todo, decepcionado expectativas para evitar las decepciones. Ese es Nacho, o ese era hasta ayer, que dio el paso definitivo hacia el fascismo al abandonar la cobardía de todo un sector silenciado por la mordaza gris sociata. Ayer Ayuso le entregaba la banda roja con la Gran Cruz de la Orden del 2 de mayo, la máxima condecoración de la Comunidad y él podría haber optado por seguir en la placidez del silencio y la tibieza, callando lo que todos piensan y ninguno dice. Pero prefirió actuar como actúan los grandes y devolvió la banda a Ayuso allí mismo porque, según él, ella «lo merece más que nadie, el milagro de Madrid tiene piernas, cabeza y corazón y si las familias del sector han podido seguir es porque tú no cerraste. Dos palabras: gracias y valiente». 

Yo te doy las gracias a ti, Nacho, por los mismos motivos: por valiente y porque, pudiendo seguir con el hocico en el pesebre como el resto, has decidido hablar. Habría que haber visto a los que hoy callan obedientes si esto les pilla con Rajoy en La Moncloa y si la que abre los teatros es una de los suyos. A pesar de ello, nada impedirá que este otoño vivamos una nueva ‘Movida’, una explosión de creatividad y de noches inolvidables. La libertad es el principio y el final de todo liderazgo y solo se puede ejercer desde el agradecimiento y la honestidad. Ayer, a tu manera nos lo recordaste. Y, por ello, yo te digo, en nombre de muchos, algo que a lo mejor te suena: «Quédate en Madrid». Apenas eso, Nacho.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 3 de mayo de 2021. Disponible haciendo clic aquí).