Vivíamos felices llamando por teléfono, luego llegaron los SMS, después los chats de WhatsApp y ahora nos dedicamos a grabar audios para que el que los recibe los escuche, grabe su respuesta y nos lo envíe de vuelta. Dicen por ahí que estamos a un paso de inventar el teléfono. Pero la verdad es que también estamos a punto de inventar la tienda de toda la vida. Empezamos yendo a comprar a una tienda física, pasamos a comprar por internet por la comodidad de que nos lo llevaran a casa, pero resulta que nunca estamos y ahora empiezan a dejarnos el pedido en una tienda del barrio, que nunca tiene nada que ver con lo que compramos. Y se generan combinaciones imposibles: la comida del loro en la academia de oposiciones, las zapatillas de deporte en la pastelería, unas bombillas led en la óptica. El otro día fui a por un libro de César González-Ruano, como un auténtico fascista, a la tienda donde me lo habían mandado, que era una de esas donde pintan las uñas y que no sé cómo se llaman.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 19 de noviembre de 2023. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).