
Lo mejor de mi trabajo es haber podido conocer a algunas de las personas más brillantes de este país, a creadores con los que, de modo natural, nunca me habría podido llegar a sentar. Porque yo soy un tipo de Valladolid y no hay grandes estrellas en las nieblas que bajan a este valle para aislarnos en nosotros mismos, como polvos de talco sentimentales. Uno de ellos fue Quique González, al que tuve la suerte de entrevistar hace dos años en Villacarriedo, donde residía entre guitarras, césped húmedo y un permanente olor a sobao.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 25 de noviembre de 2023. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).