
Recuerdo con especial cariño los años 2000, en plenaburbuja inmobiliaria, cuando España fue una comida interminable pagada con dinero que no teníamos a costa de créditos que jamás debieron darnos. Una buena comida era una buena carne o un buen pescado, algo de temporada por delante y dos botellas de un vino escandalosamente bueno. Mesa redonda, mantel de hilo, camareros híper serviciales y una serie de guiños constantes para hacerte sentir especial, ya saben, una mesa que surge como un milagro, un aparcacoches a tiempo, un Cohiba para celebrar la ley antitabaco.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 10 de diciembre de 2023. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).