Yo supongo que, si en mitad de una crisis de gobierno te llamaban Suárez, González o Aznar, se te paraba el corazón, dejabas lo que tuvieras entre manos y tirabas para Moncloa con el traje más oscuro y la sonrisa más clara que fueras capaz de encontrar en tres minutos. Solo de pensarlo ya noto ese dolor que sube por el brazo izquierdo: «No se preocupe. Sabemos que no conduce. Tiene debajo de su casa a un chófer que le traerá con sumo gusto. El presidente le espera». Y así, con el teléfono en la oreja, abrirías lentamente la cortina del salón para, en efecto, ver tras la ventana a un hombre uniformado sentado discretamente en el capó de un Audi A8 y saludándote entre la lluvia airada de una noche de marzo como pudiera ser esta misma.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 4 de marzo de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).