
Cuando me llegó la invitación al 375 aniversario del Regimiento de Farnesio pensé que se trataba de un error. Yo no he hecho la mili, no tengo conocimiento militar de ningún tipo y no poseo vínculo alguno con el Ejército, ni familiar ni afectivo. No tengo ni idea de cuántas estrellas lleva un teniente, si un capitán es más o menos que un comandante y, lo que es peor, desconozco por completo lo que debo hacer en cada situación. Para mí es un terreno tan desconocido que me genera un cierto grado de ansiedad. Porque me siento perdido, vulnerable, como si estuviera siempre a punto de hacer el ridículo o de cometer un fallo intolerable, un fallo como de película muda. Y sin ni siquiera enterarme. Me siento como una especie de salvaje al que sueltan en Viena el día de Año Nuevo y sigue la marcha Radetzki con dos plátanos en la mano y vestido de Tarzán.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 8 de marzo de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).