
Regentar una pequeña tienda de mapas en Stirling, cerca de aquel cementerio de cuento de hadas donde dicen conocer a William Wallace. O quizá pasear una mañana –como pudiera ser esta misma– por un puente de Breda, con una bolsa de papel marrón llena de vegetales que acabaría de comprar en la pequeña tienda de la Sra. Goederieck para dar de comer a los míos. Ser profesor de niños en el conservatorio municipal de Kendal, Cumbria, o joyero con taller propio en Tívoli creando ‘souvenirs’ de recuerdo para que Nelly se los venda a sus comensales después de una ‘porchetta’ que nos queme las penas y una ‘grappa’ que nos queme la garganta.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 18 de marzo de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).