
La verdad es que el tipo es bueno, tiene talento y sobre todo es irreverente. En realidad, la irreverencia no se puede valorar en sí misma y estará bien o mal en función de la virtud inherente a aquello que te niegues a reverenciar, porque no se puede construir sobre la base de un negativo. Para saber lo que está mal primero tienes que saber lo que está bien y por qué. Del mismo modo, para ser irreverente ante algo has de saber previamente ante qué haces reverencias, delante de qué te descubres, cuáles son tus cimientos. Uno no puede ser irreverente de modo holístico a no ser que sea un chalado, un idiota o un mal columnista. Aunque las tres cosas suelen ir unidas.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 6 de abril de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí).