Leo en El Norte que un empresario ha adquirido el edificio que hace esquina entre la Plaza del Ochavo y la calle de la Platería para dedicarlo íntegramente al alquiler de apartamentos turísticos. En principio hay poco más que rascar en esa noticia: un empresario de Segovia, una inversión millonaria, un montón de leyes por cumplir y una bodega para uso particular –entiendo que la antigua Taberna San Pedro– que ya imagino como un Shangri-La con bodega para guardar vino, ‘txoko’ para cocinar con los amigos y salón para ver el fútbol, que solo de pensarlo se me caen las lágrimas. La sorpresa llega cuando leo los comentarios de la noticia en la edición digital, donde me encuentro con una opinión casi unánime de lectores que se muestran en contra de dicha operación.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 3 de mayo de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).