
Se ha instalado en el imaginario colectivo la creencia de que Sánchez es un político valiente, audaz y tenaz, un líder que, pese a mostrar algunas fallas en su personalidad y lagunas evidentes en su formación posee una serie de virtudes innegables como la osadía, el arrojo o la perseverancia, atributos todos ellos positivos que le llevan a tomar decisiones arriesgadas que le perjudican personalmente pero que son objetivamente lo mejor para la ‘mayoría social’. Bien, no es cierto. Y no lo será por más que se siga repitiendo por parte de la izquierda y, sobre todo, de la derecha, la verdadera autora intelectual del mito de Sánchez como hombre invencible, como superhéroe indestructible y como semideidad con poderes mágicos y un destino inexorable contra el que es inútil luchar.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 5 de mayo de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).