La clase alta no viene marcada solo por el dinero. Hay gente con mucho dinero que jamás será clase alta y gente de clase alta con apuros económicos. La clase la marcan los ingresos y el patrimonio, pero también la formación, la cultura, no chocar las copas en los brindis y no meterse las manos en el bolsillo mientras se habla con el Rey. Es un concepto abierto que se define con dificultad, pero que se percibe de modo sencillo y de forma intuitiva. Por ejemplo, un indicador de clase alta siempre fue la lectura diaria de uno o más periódicos. O el acceso a la tecnología. Pero esto ha cambiado, antes los pobres no leían y ahora ya no lee nadie. En cuanto a la tecnología, ya no es una barrera y no hay nada de especial en disponer de ordenador, teléfono móvil, frigorífico o automóvil, cosas que, hasta hace no tanto, aun no eran universales.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 6 de julio de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).