Entre las cosas más difíciles del mundo hay una que está fuera de concurso y es intentar imprimir un folio en Chamberí. Es algo sencillamente imposible, y eso que durante más de una hora recorrí cinco o seis lugares en los que supuestamente deberían hacerlo rápidamente. Fue inútil y no logré más que el fracaso. Debo decir que esa hora fue, posiblemente, la peor de mi vida porque a la derrota que conlleva no poder imprimir un discurso y tener que leerlo en la pantalla del móvil, descubriendo a la vez que el público una incipiente y desconocida presbicia, se une el lento deambular bajo un sol repugnante, a cuarenta grados, perdida ya la esperanza, las constantes vitales y hasta el instinto de supervivencia.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 21 de julio de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).