
Yo con las Ferias tengo una relación ambivalente, indeterminada, equidistante como Zapatero ante una dictadura. Unos días las cojo con ganas y otros me repelen, que es lo que a José Luis le pasa con la democracia, siempre tan incómoda. No sé a qué está esperando el alcalde para convocar un pleno y declararle de una vez ‘persona non-grata’ en su ciudad, en la ciudad que le vio nacer aquella mañana de agosto del 60. Era una España que se debatía entre los tecnócratas del Opus y las minifaldas. Y en esa duda kantiana nos salió Zapatero como podría haber nacido un tifón o un cactus. Lo hizo en la calle López Gómez claro. No podría ser otra. Y lo de ‘persona non-grata’ no lo digo por su ideología, en el muy improbable caso de que la tenga, sino, por supuesto, por sus vínculos evidentes con Maduro. Es conveniente dejar claro al mundo entero que, aunque haya nacido aquí, no tiene nada que ver con nosotros, que a muchos vallisoletanos –incluidos a la mayor parte de los votantes del PSOE, sin duda– nos avergüenza; que esta es una ciudad seria, democrática y tolerante, no una dictadura bananera, tercermundista y sanguinaria.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 30 de agosto de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).