
mediados de los 90 surgía en Inglaterra el ‘britpop’, un movimiento musical liderado por bandas como Oasis,Blur, Pulp, Suede o The Verve. Basaba su estilo en melodías pegajosas, guitarras en primer plano y en una evidente influencia de los Beatles y los Rolling Stones. Las letras se centraban en temas sociales cotidianas y contaban historias del día a día de cualquier inglés medio, lo que permitió que el fenómeno trascendiera lo musical para alcanzar lo cultural-generacional. De algún modo surgía como estilo de vida y como respuesta al ‘grunge’ norteamericano, pero también al sonido ‘madchester’ (Happy Mondays, The Stone Roses, James), que, a su vez, vino a terminar con la hegemonía de la generación anterior, casi toda natural de la misma ciudad: The Smiths, Joy Division, New Order, etcétera. E incluso del trip-hop de Bristol, con bandas como Massive Attack, Portishead, Morcheeba, Hooverphonic y otras. Ese es el árbol genealógico ascendente del pop inglés. El descendente nos llevaría a Coldplay, Travis, Keane, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Kaiser Chiefs, etc. Y el del rock va por otro lado, que hoy no viene a cuento.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 1 de septiembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).