Encima de aquel Café del Príncipe en el que Larraencontrara su ‘Parnasillo’ en forma de tertulia, el Teatro Español. Y en su escenario ‘Luces de bohemia’, de Valle-Inclán, dirigida magistralmente por Eduardo Vasco. Fuera, guiris intentando entendernos. Dentro, españoles haciendo lo mismo. Unir, aunque sea de forma tangencial, a Larra y Valle es estimulante porque ambos forman parte, junto a Quevedo, del mismo tronco, de la misma línea de puntos que Umbral definiera como «a contrapelo de España y de cualquier españolidad. Puntos de escándalo, piedras de disidencia». Sé a lo que se refiere, aunque no estoy de acuerdo. Umbral parece identificar lo puramente español con la otra línea de pensamiento, la de Cervantes, Galdós o Machado, que, si bien pueden criticar a España, lo hacen siempre desde la máxima españolidad y el casticismo en lugar de hacerlo, como los otros, desde la excentricidad y desde la enmienda a la totalidad, como esos guiris que buscan exotismo en la plaza de Santa Ana sin comprender que, quizá, el mayor exotismo sea el suyo.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 3 de noviembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).