La familia no puede ser considerada como algo de derechas o de izquierdas; hasta dónde sé tanto Marx como Burke vienen de una. Conozco a personas de derechas que han optado por no tener familia y a otras de izquierdas con una numerosa. Igual de ridículo que ver a progresistas criticar el concepto de familia resulta escuchar a conservadores apropiarse de él, como si les correspondiera en exclusiva y los comunistas salieran, qué sé yo, de huevos. Convengamos que el concepto de familia es universal, transversal y neutro. Y, por eso, no es cierto que una política encaminada a defender la familia deba ser considerada, sin más, como algo de derechas: lo será solo si lo hace sobre unas bases económicas concretas, más encaminadas a mejorar estructuralmente los ingresos de los jóvenes –lo cual pasa por incrementar su productividad y por bajarles los impuestos– que sobre unas bases expansivas como son subsidios, ayudas o subvenciones. Por no mencionar que es aberrante subvencionar el nacimiento de un niño como si fuera una ternera.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 18 de noviembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).