
El pasado mes de febrero el semanario ‘The New Yorker’ publicaba un reportaje donde se aseguraba que en Estados Unidos ya existen más de doscientos condados sin prensa local, es decir, más de doscientos condados en los que el poder puede hacer lo que quiera porque no hay nadie que lo fiscalice, nadie que haga preguntas incómodas y nadie que critique los excesos, la incompetencia y esa extraña propensión al abuso que le entra al político cuando ve su nombre en el BOE. Hay que recordar que no solo el político electo cumple un mandato democrático: también lo hace la prensa. El artículo 20 garantiza el derecho a la información del ciudadano. Pero sin prensa, el ciudadano no puede ejercer ese derecho. Y sin prensa local, el ciudadano residente en los núcleos más alejados del foco está indefenso. Así que la existencia de prensa local no responde al deseo caprichoso de alguien, sino a un mandato constitucional que, como tal, ha de ser protegido.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 25 de octubre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).