
Yo la Conferencia de Presidentes de Santander me la imagino como la de Yalta, pero con chirimiri. En lugar de Roosevelt, Mañueco; en lugar de Churchill, Juanma; en lugar de Stalin, Page. Todos compartiendo anchoas de Santoña, corbatas de Unquera y orujo de Potes en un palacio tipo Cluedo, que esta vez no sería el de Livadia sino el de la Magdalena. Se trataría de saber quién es el malo, que siempre es el mayordomo y que pudiera ser Illa, esa presencia tétrica y fantasmagórica que atraviesa los pasillos borbónicos vestido con uno de esos pijamas con gorrito, con un vaso de agua en una mano y en la otra un candil que atenúe su rostro de cemento armado y su acento del Vallès mientras sube una y otra vez el puente de sus gafas sucias.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 14 de diciembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).