Escucho a C. Tangana: «Yo creo que la expresión cultural, lo que el ser humano deja cuando pasa por el mundo y que no son desechos orgánicos, es decir, todas esas cosas que pertenecen a cómo nos comunicamos y a nuestra cultura, no son particularmente de una persona. Son y se convierten en algo cuando forman parte de algo más grande que la persona que los ha inventado porque, en realidad, es obra de mucha más gente. Hay que poner en cuestión la autoría, lo que estoy escribiendo hoy, que como voy a estar muy inspirado y me voy a tomar un vino y voy a hacer una coplilla, ya creo que es mi creación. Obviamente no lo es. Han tenido que pasar un montón de humanos antes que yo para que yo entienda el octosílabo y rime el segundo con el cuarto. Todo lo que me ha pasado a mí en la vida depende de otras personas. Yo de adolescente no aceptaba esto. Yo quería irme a mi casa a escribir lo que yo escribía y decir: ‘Esto lo he escrito yo’. Y que todo el mundo lo reconociese. Pero hay algo mucho más grande en lo que estamos haciendo y es aceptar que tu autoría se diluya en algo mayor y en algo mejor. Este es mi mejor hallazgo».

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 29 diciembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).