
No pasa nada por recordar de vez en cuando que en España sufrimos durante cuarenta años una dictadura cruel que generó un sufrimiento incuantificable a millones de personas. Es más, resulta conveniente, aunque solo sea por proteger a nuestros jóvenes del relato que se está asentando, ese que dice que el franquismo fue una cosa plácida, un momento de reencuentro en el que la gente se compraba las casas en cinco añitos, veraneaba en La Manga y que eso de la libertad es una chorrada de progres. Tampoco pasaría nada por recordar con frecuencia la sangrienta historia del PSOE, su conflictiva relación con el concepto de democracia y su tendencia a dar golpes de estado y a sacar la ‘pipa’ en cuanto las cosas se ponían feas. Por no hablar del comunismo: no supondría problema poner a los comunistas actuales delante de una pantalla, con los párpados sujetos con pinzas, como en ‘La Naranja mecánica’, y obligarlos a asistir a escenas de su pasado liberticida y asesino, sin escatimar en detalles, como ha hecho Israel con los vídeos de los ataques del 7 de octubre. Y los nacionalismos, claro, los chavales de Esquerra y su fascismo catalanista con Dencás y Badía al mando. O los contactos del PNV con Hitler. Por no hablar de Bildu: deberíamos poner en cada colegio un aula que explique lo que ha hecho ETA, con especial foco en los veintidós ataúdes blancos de niños a los que llevaron al pudridero.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 13 de enero de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).