Se equivocan los que sigan pensando que el problema no es el PSOE sino Sánchez. La realidad es que el PSOE es hoy una organización enferma, abandonada al totalitarismo y con una extraña parafilia de sumisión que les hace pedir fango como antes pidieron tierra. No es casual que el PSOE fuera de los últimos partidos socialdemócratas europeos en aceptar la idea de democracia –hasta Suresnes fueron marxistas–. Se les nota y solo hay que echar un ojo a la prensa de estos días para comprobar que el problema no está localizado en una persona y que el postsanchismo será peor que el sanchismo. Vemos a Alegría, a Bolaños y a Albares como si fueran Carrero, Arias Navarro o Girón de Velasco, con el mismo servilismo, el mismo peloteo y la misma risita nerviosa que une a todos los mediocres. En esa misma línea, este fin de semana hemos escuchado a Ana Redondo y María Jesús Montero, con una serie de declaraciones no solo inmorales y repulsivas, sino, sobre todo, antidemocráticas. Tanto que, en un país serio, ambas estarían ya cesadas, inhabilitadas y quién sabe si algo más.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 31 de marzo de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).