Se llamaba Isidro y leía mucho. Todo lo que sé de él lo sé por su ‘ex libris’, esa inscripción con su nombre y apellidos que mucha gente escribía en la primera página de sus libros, para marcarlos. Era una tradición bonita. Antes, todo el mundo firmaba sus libros y añadía la fecha y el lugar en los que comenzaban a leerlos, pero algunos directamente lo hacían con una especie de sello artesanal, lo que da una idea del valor que el objeto tenía para el dueño y del respeto con el que se afrontaba la lectura, casi ritual. El momento de comenzar un libro es litúrgico, como si estuviera conociendo a una persona por primera vez. Sabes que te va a acompañar un par de semanas, que vais a viajar juntos, a dormir cerca y, por eso, a veces surgen hasta nervios, como cuando de niños forrábamos los libros del nuevo curso entre las lluvias tibias de San Mateo. Es normal encontrar un ‘ex libris’ en los libros de nuestros padres y abuelos. Pero, en ocasiones, la mera firma no era suficiente y, si el lector era bibliófilo, a su nombre y apellidos añadía un símbolo, como una especie de logotipo personal. En el de Isidro hay un toro bravo y majestuoso que mira hacia la izquierda. Quizá hacia el oeste. Así que no sé nada de él excepto sus apellidos y que le gustaban los toros, porque no he encontrado nada en Google. En cualquier otra época yo habría escrito a continuación esos apellidos, puesto que lo que voy a hacer es un homenaje envuelto de literatura. Pero hoy no me atrevo. Porque no tengo ni idea de quién era y no sé si sus hijos podrían plantarme una demanda por hablar de un finado, aunque sea bien; o por inventarme una historia, aunque sea hermosa; o si, quizá, la agencia de protección de datos me pueda meter un puro por divulgar datos de carácter personal de un tercero o, en un ejercicio de virtuosismo administrativo, si la agencia tributaria podría aprovechar para saldar alguna cuenta pendiente que mi ingenua cabeza de contribuyente no alcanza a barruntar.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 25 de abril de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).