En Inglaterra un conservador es alguien prudente, equilibrado y consciente de que todo puede ir a peor, por lo que llega a la conclusión de que lo inteligente es proteger lo ganado para seguir progresando con reformas lentas, constantes y sin más riesgos que los necesarios. Sin embargo, en España, el prototipo de conservador se está empezando a convertir en otra cosa, algo menos ligado a lo intelectual y más cercano a la cosmética, que tiene poco que ver con la belleza y menos aún con la Verdad. Son las consecuencias de leer a Scruton, supongo, ese escritor de autoayuda al que debemos que haya quien piense que beber jerez, escuchar a Bach y llevar una chaqueta de ‘tweed’ convierte en grandes pensadores a decoradores de Zara Home.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 26 de abril de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).