
Algunos nacen con el destino esculpido en el rostro. Hay niños que nacen con cara de funcionario, otros con cara de tenor y otros con cara de Papa, que es como la de obispo, pero baja en grasas. Supongo que, en el parto, el médico le dijo a su madre: «Enhorabuena, señora. Ha tenido usted un Papa». Porque hay que reconocer que Prevost tiene toda la pinta. Si hubiera un casting, sería el elegido. Así que comprendo la decisión del cónclave. En realidad, siempre la comprendo, yo fui muy de Juan Pablo II, muy de Benedicto XVI y muy de Francisco, porque lo que soy es católico. Me gustan todos los Papas y todos tienen algo que aportar al que, en lugar de a dar lecciones, se asome a sus palabras para recibirlas.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 10 de mayo de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).