
En Valladolid tenemos una fórmula mágica para crear eventos como churros. La receta siempre es la misma y consiste en sacar las cosas de su lugar natural para llevarlas a la calle. Eso y no otra cosa es la Feria de Día: coges un bar y te lo llevas a la acera, con su mesa de chapa caliente y esas servilletas que parecen el forro del libro de Sociales; eso es Pingüinos, sacar la moto del garaje y llevarla al Pinar para comerte un par de chorizos criollos; eso es incluso la Semana Santa, bajar las imágenes de los retablos y ponerlas a dar un voltio por el centro. ¿Navidad? Desembalar el Belén y plantarlo en la Plaza Mayor; ¿el Padel? Pues lo mismo, pero cambiando el ‘Misterio’ por una pista transparente y llenarla de argentinos. ¿Y qué me dicen de la Feria del libro? Pues es un planazo para comprar el último de Isabel Allende, pero en una caseta, que debe aportarle matices diferentes. El desfile de peñas es un ‘pedo’ outdoor; la feria de alfarería, el arte de comprar una cazuela de barro de Pereruela, pero con la ilusión insoslayable de sentir el polen de chopo en el rostro; y el mercado medieval de San Pedro Regalado, el mismo jabón para la psoriasis de toda la vida, pero a los pies de San Pablo. Una vez pusieron cuadros del Prado en el paseo central del Campo Grande y durante una época nos dio por coger las estatuas de arena de la playa de Suances y plantarlas en la Plaza Mayor. Lo llamamos ‘Certamen de estatuas de arena’ y supongo que no nos trajimos unos helados de Covadonga porque nos daba cosa. Las casetas regionales es algo así como sacar a toda España de la despensa para ponerla a la solana en medio del páramo. Y de la feria de muestras, ni hablamos. La última variación de este concepto exitoso es el TAC, el Teatro de Calle.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 23 de mayo de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).