El sanchismo se encuentra en fase terminal. La degradación a la que Sánchez ha llevado a nuestra democracia no tiene parangón y si el PP llega al gobierno —que está por ver— debe priorizar todos sus esfuerzos en revertir el daño incalculable que el PSOE ha hecho desde el punto de vista institucional. Es necesario que los niños y los jóvenes de hoy —intoxicados tras siete años de vertedero— crezcan de nuevo con los valores democráticos, con el respeto a las instituciones y al pluralismo. Han de comprender que no hay nada de malo en ser progresista o socialdemócrata, pero sí en ser sanchista. Es indispensable que sepan lo que ha sucedido, punto por punto. Doy por hecho que nadie que haya tenido un mínimo de relevancia en el sanchismo pueda ocupar un cargo en la nueva etapa, la ruptura ha de ser total, no vale nadie que haya asentido —siquiera con el silencio— a las locuras de un hombre que la historia relegará a las alcantarillas. Y hay que ser capaces de hacer todo esto sin rencor, pero sin olvidar por un momento el nombre de quienes estuvieron a punto de destrozar nuestra arquitectura constitucional y el futuro de nuestros hijos.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 20 de junio de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).