
Un salvaje ha matado a Abderrahim Akkouh, un marroquí de 35 años. Lo ha hecho con la técnica del mataleón, pero podría haber utilizado cualquier otra. Por ejemplo, hace cinco años, dos agentes mataron en Minneapolis a George Floyd presionando su cuello con la rodilla durante 9 minutos y 29 segundos, mientras este permanecía esposado y tendido en el suelo boca abajo. A Abderrahim Akkouh, sin embargo, lo han matado estrangulándolo con el brazo y durante más tiempo, en este caso más de diez minutos en los que todo el peso del policía salvaje descansaba sobre su cuello marroquí mientras los vecinos le gritaban que lo soltara, que lo iba a matar. Las llamadas de aviso de la gente no tuvieron efecto y finalmente el salvaje logró su objetivo: lo redujo para siempre. Es curioso que fuera la propia gente la que tuviera que llamar a la policía para protegerse de la policía, pero parece que ahí es donde estamos. En cualquier caso, fue inútil. Abderrahim es un cadáver y el asesino está en libertad provisional, a pesar de que su homicidio está grabado.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 21 de junio de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).