
Si un inmigrante está en España de modo legal y no delinque, tiene el mismo derecho a hacer su vida que un tipo de Burgos. No aceptar esto implica haberse convertido en parte del problema que se quiere combatir, que es el de la barbarie iliberal tomando las riendas de nuestra sociedad. Nuestra cultura es nuestra ley. El inmigrante está obligado a someterse a ella, diga lo que diga su religión, pero nosotros también estamos obligados a someternos a los derechos que la ley prevé para ese inmigrante, diga lo que diga nuestra ideología. Uno de esos derechos es la libertad religiosa, reconocido no sólo por la Constitución sino también por la Iglesia católica.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 9 de agosto de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).