
Si el campo arde no es por el cambio climático sino por los pirómanos. Desde luego, no ayudan ni las olas de calor ni las lluvias de primavera, que hicieron que los pastos crecieran más de lo normal. La realidad es que, sin ganadería en extensivo, esos pastos no son alimento para los animales sino combustible para las llamas. Por eso los pirómanos lo tienen cada vez más fácil: ya no hay gente que cuide el campo. Ni la va a haber. Mi tierra arde. En este momento hay dieciocho incendios activos en Castilla y León, nueve de ellos graves. Existe pánico a que pudieran unirse los fuegos de León (Las Médulas), Galicia, Zamora (Carballeda) y un nuevo foco –’sorprendentemente’ en línea con los anteriores– en la Alta Sanabria. Nadie se atreve a decir en voz alta lo que pasaría si eso llegara a suceder. Aunque en realidad, nadie piensa en otra cosa.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 16 de agosto de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).