
Recuerdo abrir ‘The Guardian’ en Londres en el verano de 2006 y encontrarme con los resultados de una encuesta que había consultado a los británicos acerca de las cosas que más los irritaban. Se llevaba la palma la típica llamada telefónica en la que te quieren vender algo, seguido de los atascos y de las personas que se intentan colar en las filas. En quinto lugar, aparecen los ‘pelotas’, seguidos por los exfumadores, los vecinos ruidosos, la gente que grita por el móvil, los hombres en chanclas y los estadounidenses. Los resultados muestran una lección de sabiduría en toda regla, desde luego no se me ocurre nada peor que un exfumador de Minnesotta con sus chanclas hawaianas hablando a voz en grito por el móvil mientras intenta colarse en el súper para hacerle la pelota al jefe. Solo le faltaría ir en bermudas al pobre señor, pero supongo que esa posibilidad, por Savile Row, ni siquiera se valora.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 5 de septiembre de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).