El único acuerdo al que se puede llegar con Puigdemont es el lugar concreto en el que se va a entregar a la Guardia Civil para ser detenido, puesto a disposición judicial y, como consecuencia, encerrado unos cuantos años. En cuanto al lugar, supongo que elegiría algo simbólico, qué sé yo, el monumento a Casanova, la tumba de Macià o el lugar en el que Wilfredo el Peludo fundó Santa María de Ripoll. Pero a mí me gustaría más hacerlo en el punto exacto en el que sus ‘cedeerres’ intentaron asesinar por primera vez a los policías nacionales, a esos ‘piolines’ humillados por los camisas negras. O en el aeropuerto de El Prat, donde un hombre murió en un colapso ordenado por él. O, en un alarde aurisecular, en la playa de Barceloneta, para que viera por última vez el mar en el mismo lugar en el que el Quijote lo vio por vez primera.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 25 de octubre de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).