Veía ayer una serie documental acerca de la historia de la especie humana que ha realizado la BBC y que, por cierto, me ha parecido fantástica. En ella trasladan la existencia del ‘homo floresiensis’, una especie de homínido de no más de un metro de altura que llega a Indonesia unas decenas de miles de años antes de que lo hicieran nuestros ancestros, lo que abre la puerta a que hubiera migraciones desde África al sudeste asiático mucho antes de lo que pensábamos. Y, sobre todo, se demuestra que estas migraciones fueron llevadas a cabo por otras líneas genealógicas diferentes a la nuestra. Según los antropólogos, esto abre la puerta a que hoy en día aún haya homínidos ocultos y sin identificar en aquellas selvas. Hablamos de homínidos que no son sapiens, es decir, de homínidos que nada tienen que ver con nosotros, que es un concepto que cuesta comprender. A no ser que seas de Valladolid, por supuesto. Aquí se ha dado una mutación genética propia, una peculiaridad evolutiva formada por mujeres de una edad concreta cuyo ADN muestra unas características diferentes a las de otros lugares del planeta.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 31 de octubre de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).