
El PP ha abandonado, sin que nadie levante la voz, el congreso de julio y la ponencia que aprobaron con el 99,24 por ciento de los votos. Aquella hoja de ruta es incompatible con aceptar las cesiones que Vox va a exigirles. Así que, como decía Camacho, si van a pactar con ellos deberían comenzar por decirnos exactamente a cuántos de sus principios irrenunciables van a renunciar. En esto ya empiezan a parecerse al sanchismo: aprueban una cosa, hacen la contraria y dentro todos callan, presas de un tacticismo acomplejado y perdedor. Y en lugar de reclamar una mayoría absoluta que congregue a todos los demócratas y constitucionalistas que quedamos en España ante el riesgo real e inminente de ruptura, bajan los brazos para que les tomen medidas de cara al carguito. En este sentido, cabe apuntar que frente a la selección española de opinión sincronizada –al servicio de Sánchez–, nace un combinado simétrico que espera ver caer a Sánchez a costa de lo que sea. Incluido de España. Algunos están a un cuarto de hora de hablar de Aznar como el PSOE habla de González. Y a media de alicatar el muro que prometieron derruir.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 29 de diciembre de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).