
Doce son los diputados del PSC por Castilla y León, como doce son las plagas de Egipto, las tribus de Israel o los apóstoles con Judas. Según Sociométrica, caerían hasta ocho en las próximas generales -obteniendo la friolera de cero diputados por Segovia-, pero esto está por ver: pueden ser incluso menos. Recordemos que Barcelona, la ciudad corazón del partido del que son filial, suma trece ella solita. Así que la rama castellanoleonesa del PSC, en su conjunto, pesa poco más de la mitad de lo que pesa la agrupación de Hospitalet, Badalona y tal. Y no me parece mal resultado, honestamente; con independencia de lo que hay enfrente, que es otro tema y no menos espeluznante, resulta muy curioso que haya una sola persona en mi región que vea bien la propuesta de financiación autonómica de Sánchez y Junqueras. Más que nada porque ni siquiera lo ve bien Carlos Martínez, el candidato del PSC en Castilla y León, que la ha calificado como «tremendamente injusta e insuficiente».
Así que tenemos dos posturas, la de Sánchez y Junqueras por un lado y la de Carlos Martínez por otro. Si usted es del PSC tiene que elegir entre una postura o la otra, es decir, tiene que decidir si está de acuerdo con Sánchez y Junqueras, en cuyo caso no podría votar a Carlos Martínez el 15 de marzo o si, por el contrario, está de acuerdo con Carlos Martínez, en cuyo caso no podría votar a Sánchez en las generales. Lo que no se puede es estar a la vez de acuerdo con Carlos Martínez y con Pedro Sánchez, porque proponen cosas opuestas e incompatibles. Y, como consecuencia de lo anterior -quizá como causa, porque no se puede construir sobre un negativo y para saber lo que está mal primero tenemos que saber lo que está bien y por qué-, hemos de decidir antes qué es lo progresista y qué es lo reaccionario. Porque resulta ontológicamente imposible es que una cosa sea progresista y también lo sea su contraria.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 16 de enero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).