La única duda ya no es si el PP aceptará las imposiciones de Vox, sino si Vox querrá, a pesar de todo, entrar en el mismo gobierno del que salió escopetado el día siguiente a que Viktor Orban les facilitara siete millones de euros. ¿Y qué hará entonces? Es fácil de predecir: lo que más daño haga al PP. Si el PP no ofrece sillones, ellos los exigirán; si los ofrece, se negarán, para hacer oposición desde fuera. Contra lo que se cree, la forma de proceder de Vox es bastante sencilla. Su único objetivo es impedir una alternativa en Madrid, es decir, que el PP no llegue al Gobierno jamás para que el PSOE se perpetúe y ellos puedan seguir canalizando el descontento populista hasta llegar a ser la fuerza hegemónica de la derecha, destruyendo al PP y forrándose por el camino. Todos los objetivos son subsidiarios de este. El PP lo sabe, pero cree que, mirando para otro lado, lograrán mejores resultados que yendo a la confrontación directa. Preparen, pues, el gurruño. Y pongan el membrete en lo alto. Que alguno se lo va a comer.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 23 de enero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).