Querido Nickie, la fiesta por la que me preguntas se celebraba en un sótano, una de esas plantas bajas que tienen algunos restaurantes en Justicia. Creo que los eligen porque nunca hay cobertura y los asistentes no lo achacan a los inhibidores sino a la casualidad, así que, en vez de estar cerca del Supremo, creen estar cerca de la felicidad. Yo fui solo, pero en los primeros minutos me encontré con cuatro conocidos. Y, respondiendo a tu curiosidad, he de decirte que en Madrid da igual si la fiesta es más bien de derechas o más bien de izquierdas porque lo importante es adaptarse. Así que, para no desentonar, en los ambientes de izquierdas, me suelo hacer el gilipollas y en los de derechas, el mediocre. He de decir que sin demasiado esfuerzo.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 24 de enero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).