Como estamos en plena temporada de ‘calçots’, los diputados catalanes decidieron que el mejor plan era sentarse alrededor de un fuego y meter dentro sus cosas hasta que salieran negras. Luego se va quitando la capa exterior, totalmente quemada, y directas a la boca, como en aquella serie ‘V’, dejando que caigan por su propio peso con el fatalismo de su pasado árabe. Terminan todos con las manos sucias, claro. Pero es una costumbre divertida. Tanto que decidieron llevarla al barrio de las Letras, puede que por influjo de la cercana Can Punyetes, para meter decretos y rencores en una hoguera hasta quedar todos achicharrados y con las manos manchadas de hollín, como Dick van Dyke en ‘Mary Poppins’. La salsa romesco somos los demás.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 28 de enero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).