
Esta ha sido una buena semana para comprobar que el retorno del catolicismo es tan solo un espejismo. Resulta aterrador lo sencillo que resulta conseguir que la anécdota pase por categoría, se convierta en ‘momentum’ y se travista como el espíritu de una época. Y todo ello a pesar de que no exista una sola evidencia que nos permita sugerir tal cosa. No, no somos más católicos. Al contrario, todo parece indicar que cada vez lo somos menos. Cabría recordar que para saber si una sociedad es cada vez más católica habría que valorar si en esa sociedad están cada vez más visibles las consecuencias de abrazar el Evangelio, es decir, si es cada vez más compasiva, más misericordiosa, más justa, más humilde, más atenta al débil y más capaz de perdonar. Lamentablemente las reacciones de estos días demuestran que no es el caso.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 31 enero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).