El pasado viernes dos chicas de diecisiete y dieciocho años sujetaban de los brazos a Esteban Rubio para que un chaval de trece le asestara tres puñaladas con un cuchillo de cocina. Una de ellas atravesó el corazón de Esteban, que murió en el acto frente a un garaje de Valladolid, en un charco de sangre y restos de aceite. El asesino era español, pero nacido en Colombia. Y si ustedes no se habían enterado es porque la víctima también era española, pero también nacida en Colombia. Ese ‘pero’, es la clave: eran españoles, ‘pero’. ¿Pero qué?, me pregunto. Pues que ser español ‘pero’ nacido en Colombia es ser poco español, no ser español del todo, no ser uno de los nuestros, así que la noticia se queda en una cosa de colombianos, de latinos, que, además, seguro era un ajuste de cuentas entre bandas y madre mía cómo está todo.

Solo que Esteban Rubio no pertenecía a ninguna banda. Acababa de cumplir dieciocho años y estaba preparando oposiciones para ingresar en el Ejército y darlo todo por la patria (por la patria, ‘pero’). 

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 23 febrero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).