Me venía yo preguntando qué pasaría en esta ocasión, cuál sería la causa, a qué designio respondería el destino para volver a favorecer a Mañueco. Porque es un hecho conocido que Dios tiene favoritos, qué sé yo, Elsa Pataky, Morante de la Puebla, Alfonso Fernández Mañueco. Nadie sabe cómo lo hace, es posible que ni siquiera él sea capaz de explicar el sortilegio a través del cual, de modo sistemático, se alinean en su favor todos los planetas, todas las constelaciones, la inmensidad completa del multiverso. Esta vez apostaba yo por el hallazgo fortuito de una foto de Sánchez matando a un gatito o por la publicación de un video de Carlos Martínez reprochando a los leoneses su ausencia en las Navas de Tolosa o algo así. Pero no, al final ha sido Vox quien ha decidido poner toda su maquinaria en marcha con el único objetivo de que Castilla y León se marque en rojo como el lugar en el que comenzó su declive. Esto, para la prensa madrileña –siempre tan previsible–, llevará a razonamientos como que todo es cíclico, que la curva de crecimiento de Vox se aplana y que todo termina precisamente allá donde comenzó. Pero, sobre todo, les hará concluir que Mañueco es el Cid Campeador, el líder que encontró la fórmula para parar a los de Abascal. Se escribirán entonces cantares de gesta, bellos romances, alegres coplillas: «Castilla tiene una flor; León, leonesismo; y la Junta un presidente que se come al populismo». Yo qué sé.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 27 febrero de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).