
Esto acaba, claro, en los Goya. La industria del cine español es una caricatura grotesca y mediocre. No sé por qué vi la gala, reconozco que no tiene sentido optar voluntariamente por sufrir y exponerse a tanta estupidez, superficialidad y sectarismo. En realidad, el cine español no es tan malo como se piensa, pero sus protagonistas lo hacen odioso exhibiendo un nivel intelectual y moral tan bajo que uno acaba jurando no volver al cine. Pero, gracias a Dios, respiramos y volvemos, como volvemos al arte contemporáneo y volvemos al feminismo. No por ellos, sino a pesar de ellos. Y, por encima de todo, contra ellos.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 2 marzo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).