
Mis vecinos han tenido una jornada de sexo frenético, histórico, irrepetible. Por momentos me he alegrado como si la hazaña fuera también mía, algo así como una victoria del Pucela o dos orejas de Pablo Aguado. Sin embargo, el cabecero de su cama da al salón en el que, en ese momento, mi hija y yo pasábamos la tarde leyendo plácidamente, yo a Pierre Cabanne y ella a Sherlock Holmes. El movimiento y los gritos eran tan escandalosos que, para no tener que responder preguntas incómodas, dejé el libro encima de la mesa y puse la tele muy alta, con la mala suerte de que en ese momento estaban echando un capítulo de ‘Los Serrano’ en el que Resines tenía un gatillazo. La escena era terrorífica: el televisor destrozaba mis tímpanos, pero aún podía escuchar a mi vecina gemir en segundo plano mientras mi hija me preguntaba con insistencia: «Papá, ¿qué es un gatillazo?».
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 8 marzo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).