Portugal, Hungría, Austria, República Checa, Irlanda, Lituania, Letonia, Croacia, Bosnia, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca, Países Bajos, Suiza, Bélgica o Eslovenia: todos ellos son territorios más pequeños que Castilla y León, la comunidad más extensa de Europa. Explicar cómo vota Castilla y León es tan complejo como explicar cómo vota Bélgica —país al que triplica en tamaño—. Pero hay algo que funciona bien como punto de partida: no existe una identidad castellana y leonesa, como no existe una identidad madrileña. Existe una identidad española y un sentimiento provincial, algo que, por otra parte, no solo no supone ningún problema, sino que, en todo caso, llevamos con el orgullo del que sabe que su identidad es la hispanidad, la cristiandad y la civilización. Y el resto es limitador. Así que la gente de Burgos es muy de Burgos y la gente de Salamanca es muy de Salamanca. Además de españoles por los cuatro costados. Podemos hacer una salvedad con León, donde existe un fuerte sentimiento identitario, como contraposición a Valladolid. En cualquier caso, los datos muestran que ni siquiera así UPL ha logrado crecer. Y, de hecho, pierde votos. De modo que ese ‘autonomismo’ se queda en sentimiento, sin reflejo en lo político. Los incendios de este verano habrían podido ser un catalizador de ese descontento, en el caso de existir. Y, sin embargo, en la mayor parte de los lugares especialmente azotados por los incendios, el PP no solo no obtiene ningún castigo, sino que además ve incrementado el apoyo. Esto puede que resulte extraño en Madrid, pero no en el terreno: son las personas más cercanas a los incendios los que saben que la culpa es de los pirómanos —también de los simbólicos, como Puente—. Y no de Mañueco.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 18 de marzo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).