
Sacan libro Karina, Fuenteálamo, Solano y Calero; publican poemario Ángel Antonio y Bruno; Nieto Jurado recopila sus mejores columnas y Chema Nieto sus mejores viñetas; hasta el director se une a la fiesta con una novela cuya portada provocaría en Morrissey un ‘shock’ que ni Willard en Saigón; tengo pendiente el último de Cuartango, el segundo de Palomar y el primero de Ussía. Hay en ABC más producción literaria que en la Escuela de Traductores de Toledo. Y no me da tiempo a leerlo todo. Reconozco que me siento una mala persona, coloco cada mañana sus libros sobre mi mesa –entre el crucifijo y el revólver– y los miro con la esperanza y la culpa de quien mira una planta crecer. Por las noches elijo uno al azar; lo abro, me asombro y tomo notas –es difícil con una gata que planea asesinarte– y, algo después, lo poso otra vez en la mesa junto a sus compañeros, a la espera de que el amanecer vuelva a abrir el ciclo de la vida y su desorden.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 21 de marzo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).