
El 8 de septiembre de 1991, Michel le tocaba los genitales a Valderrama. En Valladolid ese día estábamos celebrando la festividad de la patrona, Nuestra Señora de San Lorenzo, que por entonces era igual de patrona, pero no igual de festiva. Valderrama se quedaba estupefacto ante el bamboleo de sus colombianas pelotas, meciéndose como un péndulo en el gol sur del Bernabéu. Valderrama miraba para abajo absorto, no dando crédito al homenaje y no queriendo molestar a Michel que, mientras tanto, actuaba como si no pasara nada, insistiendo en el magreo a cara descubierta, con toque maestro, como si estuviera tocando el badajo de una campana visigótica y sutil como un camellito esperando un billete, de espaldas a la realidad y de frente a España. Todos recordamos la escena y, como consecuencia, aquella camiseta violeta que llevaba el ‘Pibe’, la mítica Front Runner con los cuellos blancos y unos degradados psicodélicos muy del gusto de la época, que a veces no sabías si estabas de bajón por el fútbol o por lo lisérgico. Hoy el Real Valladolid recupera esa camiseta –esta vez ‘firmada’ por Kappa– para la jornada ‘retro’ que tendrá lugar el 13 de abril, contra el Éibar.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 27 de marzo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).