Gracias (III)

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Pues ya son cinco añazos cariño, cariño mío, niña rubia de la fotografía, maga de las palabras, aprendiz de poetisa, sonrisa iridiscente, pequeña maestra. Cinco años con nosotros, entre nosotros, haciendo del mundo un lugar mucho mejor y de mi una mejor persona, no lo dudes. Me haces muy feliz, quiero que lo sepas y te quiero dar de nuevo las gracias, aunque sé que tú no estás para hacerme feliz a mi sino en todo caso yo para hacerte feliz a ti, pequeña, espuma de mar, guardia de corps, suspiro, parlanchina, perla brillante, sonrisa de agua limpia.

Estoy muy orgulloso de ti y aún no sé cómo explicarte ciertas cosas. Cuando sepas lo que hemos sido capaces de lograr, tú también estarás orgullosa de ti misma, eres una niña valiente y fuerte. Por si acaso, no me cansaré de repetirte que que cuando todo falle, yo estaré allí, soy tu padre, tu primera y última línea de defensa. En la relación entre padre e hija se resume el mundo entero y si la hija es como tú, linda promesa, mirada suave, sueño de paz, docena de ojos, tarde eterna, cara de luna llena, el resumen no puede ser más perfecto. Todo lo que he hecho en mi vida ha sido pensando en ti, aún cuando solo eras un sueño. Siempre será así, déjame recordártelo una vez al año, en este día en el que siempre me vuelvo cursi. ¿Y sabes por qué me vuelvo cursi este día? Porque en el fondo, tu cumpleaños es también el mío desde que hay algo de mi en ti y mi corazón late en un cuerpo pequeñajo como el tuyo.

Este año han pasado muchas cosas, pero si tengo que elegir una, sin duda me quedo con lo bien que has aprendido a leer y lo que disfrutas leyendo y pintando, pequeña sabia. Eso te va a abrir las puertas del cielo, créeme. El mundo sería muy poco si solo pudiéramos vivir nuestra vida. Pintar te va a permitir hacer del lienzo ventana y asomarte dentro y fuera de ti misma, y leer te va a dar la posibilidad de ser muchas personas, de aprender de ellas y de recorrer el mundo en pies ajenos, aunque te anticipo que te lo voy a enseñar entero, que para eso eres mi hija, chiquilla, promesa, sostén, saco de risa, mirada honda, luz de la mañana, niña bonita, compañera de cuentos, visitadora nocturna.

Verte crecer me da alegría y miedo a partes iguales. A veces cierro los ojos intentando retener estas imágenes y esta felicidad, este amor que me tienes, esta confianza ciega que demuestras, porque sé que llegarán años difíciles, esa niña mudará la piel y vendrán los problemas. No sé si estaré a la altura, de hecho no sé cual es la altura a la que debo estar, espero que me ayudes entonces a encontrarla, valgan de entrada los consejos que he ido escribiendo. Pero yo quiero quedarme con estos recuerdos, este cariño, esta manera que tienes de mirarme y de hacerme feliz, pequeña buscadora de moras, Giraldilla, pucelanita, carta de amor, ángel en flor, bailarina de rosa, santa Lucía, victoria de la fe, fe de la victoria, sonrisa primera.

Eres para mi un anclaje con la realidad, con la vida dulce y bella, con la luz de las tardes de la infancia, con mi esencia, con Dios y con el milagro de haberte dado la vida. Creo que nunca he sido más yo que cuando te miro a ti, media verónica, pintora apócrifa, evangelista, escorzo del destino, risa de mi risa, niña de carne y bronce. Yo también cambiaré y dejaré de ser un hombre con fuerza para ser un hombre cansado. El recuerdo que me llevo de estos días me dará fuerza para seguir y para verte crecer y hacer volar tu juventud, blanca paloma, lengua de trapo, artista de la niñez, hermana, hija, luz, aire, quizá solo luz.

Te he visto despertar de nuevo hoy y he oído tu nombre en el viento, como aquel día de 2010. Estoy muy orgulloso de ti y si me dicen entonces quién venía a casa, quién llegaba a mis brazos, quién me iba a llamar papá, habría dado mi vida entera porque fueras tú. Creo que si a medida que creces eres capaz de seguir siendo tú misma y de encontrarte en tus dos mitades, vas a ser muy feliz y, sobre todo, vas a hacer muy feliz al resto, chica bonita, sueño eterno, duende del río… No sigo, que me emociono. Basta por hoy. Te quiero, un año más, hija, rostro de lustro, reina de julio, flor de verano. Gracias infinitas por ser quien eres: Niña de luz.

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